Imán y trapo húmedo: el truco definitivo para limpiar rejillas y radiadores
El truco consiste en utilizar un imán envuelto en un trapo húmedo para alcanzar zonas estrechas y metálicas donde se acumula el polvo. Gracias al magnetismo el paño se adhiere a la superficie y recoge la suciedad de forma rápida y sin esfuerzo. Este método evita tener que desmontar elementos como rejillas o radiadores y resulta especialmente útil en rincones de difícil acceso.