El tercer premio de la Lotería de Navidad, que inicialmente provocó una gran alegría en Igorre, se ha convertido en motivo de inquietud para decenas de agraciados. El club de rugby local vendió más participaciones de las que disponía en boletos, generando un agujero económico de 2,1 millones de euros que no puede cubrir para entregar a los ganadores.
Alrededor de 107 personas han interpuesto denuncias reclamando su parte del premio, ante la imposibilidad del club de hacer efectivo el cobro. La situación se complica porque otra parte de los agraciados ya recibió su dinero y lo ha gastado, como en compras de vehículos o pagos de hipotecas, lo que dificulta cualquier reparto posterior.
En Igorre, la complicada realidad derivada de este tercer premio pone en jaque la confianza en las ventas de lotería por parte de entidades locales.