La Generalitat de Cataluña ha anunciado la implementación de un plan piloto que incluye la presencia de los Mossos d'Esquadra vestidos de paisano en institutos, con el propósito de reducir la conflictividad escolar. Esta iniciativa, que busca crear un ambiente menos violento y más seguro dentro de los centros educativos, es inédita y está siendo analizada para su posible aplicación en otras comunidades.
Sin embargo, este enfoque ha generado opiniones contrapuestas entre la comunidad escolar. Algunos estudiantes, como Alex, manifiestan su rechazo a la implantación de policías en las aulas, considerándola una imposición que puede ser contraproducente. En cambio, defienden la necesidad de reforzar los recursos destinados a la educación pública, principalmente en áreas como la mediación, la orientación y el apoyo psicológico a los alumnos.
Por su parte, las Consellerías de Educación e Interior valoran que esta medida aportará un servicio permanente y especializado, permitiendo atender los posibles conflictos que surjan durante los horarios de recreo o la salida del colegio. El debate permanece abierto entre quienes priorizan la vigilancia y quienes apuestan por soluciones más enfocadas en la mediación y el acompañamiento educativo.