Un grupo de alumnos de un instituto ubicado en Valle, Tarragona, ha decidido no asistir a clases durante tres días consecutivos y se manifiestan cada día frente a las instalaciones del centro educativo. La protesta se debe a que los profesores, en el contexto de negociaciones con el gobierno catalán para mejorar sus condiciones laborales, han optado por dejar de organizar todas las actividades no académicas. Entre estas actividades quedan excluidas las excursiones culturales, diversas evaluaciones relacionadas con trabajos de investigación y las tradicionales fiestas de graduación.
Aunque los estudiantes reconocen y comprenden las razones detrás de las demandas de sus profesores, expresan su descontento por perder estas experiencias importantes dentro de la vida escolar. La situación refleja el impacto directo que las negociaciones laborales entre docentes y autoridades pueden tener en la comunidad estudiantil.