El Festival de Málaga ha encumbrado a una nueva voz femenina en el cine español: Marta Matute y su ópera prima 'Yo no moriré de amor'. Como ya ocurrió con Carla Simón, Pilar Palomero o Alauda Ruiz Azúa, esta directora navarra llega con una historia profundamente biográfica.
De los 19 a los 28 años, Matute cuidó a su madre enferma de Alzheimer, una experiencia que vuelca en la película. La protagonista, una joven en plena ebullición vital, enfrenta el martilleo del olvido, los cuidados constantes y el dolor en una familia poco comunicativa.
El gran mérito de la cinta radica en su realismo: sin grandes momentos dramáticos, impacta con detalles, miradas y silencios que duelen por su verdad. Brillan Julia Mascord como la hija y Sonia Marcha como la madre. La obra recuerda la necesidad de cuidados, ayudas y empatía, más allá de lo comercial.